Cárceles acumulan 10 años de autogobiernos
Redacción
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Las cárceles de Tamaulipas acumulan una década de autogobiernos, un sistema en el que los reos asumen funciones de autoridad dentro de los centros penitenciarios, en medio de deficiencias de gobernabilidad, insuficiencia de personal de seguridad y custodia, así como carencias en servicios básicos e infraestructura.
Los problemas fueron documentados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en sus Diagnósticos Nacionales de Supervisión Penitenciaria, en los que las cinco cárceles de Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y Altamira, presentaron deficiencias en los cinco rubros evaluados.
Las deficiencias se encontraron en la gobernabilidad, las condiciones de estancia digna, los procesos de reinserción social y la atención a grupos vulnerables, y omisiones por parte de la Secretaría de Seguridad Pública.
Entre los principales problemas identificados se encuentran la falta de personal de seguridad y custodia, la presencia de actividades ilícitas, las deficiencias en los procedimientos para imponer sanciones disciplinarias y la falta de reglamentos, manuales, lineamientos y disposiciones que contribuyan al funcionamiento de las cárceles.
La serie histórica de evaluaciones de la CNDH muestra variaciones en las calificaciones obtenidas por el sistema penitenciario de Tamaulipas durante la última década.
En 2025, la entidad obtuvo una calificación de 5.9, inferior al 6.55 registrado en 2024 y al 6.03 de 2023.
La evaluación de 2025 también se ubicó por debajo de los resultados de 2021, cuando obtuvo 5.73, y de 2019, con 5.42.
El registro histórico muestra que en 2022 la calificación descendió a 4.26, mientras que en 2018 fue de 4.92 y en 2017 de 4.71. En 2016, el resultado fue de 4.95, y en 2015, de 5.29.
La puntuación más alta del periodo proporcionado corresponde a 2024, con 6.55, aunque el resultado retrocedió 0.65 puntos en la evaluación de 2025.
Los resultados más recientes se acompañan de observaciones sobre la persistencia de autogobiernos, las deficiencias en el personal de custodia y las carencias en los servicios básicos, problemas que abarcan los cinco centros penitenciarios estatales.
El diagnóstico también advierte sobre deficiencias en los servicios de salud, la alimentación y las condiciones de higiene de las instalaciones, además de insuficiencia de personal penitenciario para atender las necesidades operativas y seguridad.
Uno de los problemas identificados por la CNDH corresponde a la capacidad del personal responsable de mantener el orden y la seguridad dentro de los centros penitenciarios, lo que ha promovido autogobiernos o cobiernos, siendo controlados por grupos que operan dentro de las cárceles.
La Comisión encontró deficiencias en el personal de seguridad y custodia en cuatro de los cinco penales estatales, situación que se suma a los señalamientos sobre la falta de capacidad del personal penitenciario de la Guardia Estatal para atender las funciones que demanda la operación de las cárceles.
A estas condiciones se agrega la percepción de los propios custodios de la Guardia Estatal sobre sus remuneraciones, pues en cuatro de los cinco centros penitenciarios el personal considera insuficiente el salario que recibe en relación con las labores que desempeña.
La falta de personal suficiente y las deficiencias en los mecanismos institucionales de control forman parte de los problemas de gobernabilidad identificados en los establecimientos estatales, donde también se reportó la presencia de actividades ilícitas.
La CNDH detectó deficiencias en la alimentación que reciben los reos, así como condiciones materiales e higiénicas deficientes en las instalaciones destinadas a su alojamiento.
Las observaciones también abarcan los espacios para la comunicación con el exterior, las cocinas y los comedores, además de las áreas médicas, en las que se identificaron deficiencias en sus condiciones materiales y de higiene.
En materia de salud, el diagnóstico documentó deficiencias en los servicios médicos, además de carencias en los mecanismos para prevenir violaciones a los derechos humanos y atender los casos cuando estas son detectadas.
También se identificó insuficiencia de programas para prevenir y atender incidentes violentos, así como deficiencias en los mecanismos para remitir quejas relacionadas con posibles violaciones a los derechos humanos.
Las deficiencias detectadas por la CNDH también alcanzan los procesos de reinserción social, al encontrar problemas en la integración de los expedientes técnico-jurídicos de las personas privadas de la libertad, así como deficiencias en la separación entre procesados y sentenciados.
La CNDH también encontró carencias en la atención a grupos de grupos vulnerables, entre ellos se encuentran las mujeres y los menores que viven con ellas, las personas adultas mayores, integrantes de la comunidad LGBT+, así como personas que viven con VIH o sida.
El organismo señaló además insuficiencias en los procesos de prevención de adicciones y de desintoxicación voluntaria.
Dentro de las condiciones de atención a grupos específicos, el diagnóstico registró a 16 niñas y niños que permanecen con sus madres en los centros penitenciarios de Ciudad Victoria, Altamira, Matamoros y Reynosa.
La presencia de menores dentro de las cárceles forma parte de los aspectos que requieren atención diferenciada, debido a las necesidades particulares de las mujeres privadas de la libertad que tienen hijos consigo y de los propios menores.
En este rubro, la CNDH reportó deficiencias en la atención a mujeres y a los menores que viven con ellas, además de carencias en los servicios dirigidos a otros grupos que requieren medidas específicas de atención.



